“Somos los que tenemos a Messi en la cancha, ¿cómo no aprovecharlo?”

La Alianza Fintech Iberoamérica renovó autoridades y eligió a Roberto Vargas de Perú como su nuevo presidente. Conversamos con él sobre sus propuestas, desafíos  y  visión de cara al futuro de la región.

Roberto Vargas es el nuevo presidente de la Alianza Fintech Iberoamericana | CMS GROUP LATAM

En el marco de la cumbre regional de la Alianza Fintech Iberoamericana que se realizó la semana pasada en Buenos Aires, con motivo de la participación de las Cámaras asociadas al Argentina Fintech Forum, se renovaron las autoridades de la Alianza que nuclea a 15 países. El elegido fue Roberto Vargas, representante del Perú quien con gran pasión llevará adelante la tarea de difusión y fomento de la industria a nivel internacional.

Mario López, el presidente saliente se despidió diciendo: “Fue un gran honor haber presidido la Alianza durante el período 2022-2023. Poder contar con un espacio de colaboración e intercambio tan rico, es central para el desarrollo de una industria que tiene en América Latina un epicentro indiscutido. Por eso, compartir experiencias y aprendizajes y pensar estrategias conjuntas de desarrollo es un desafío que la Alianza ha asumido con responsabilidad y compromiso, a fin de seguir posicionándonos como protagonistas de la industria fintech en el contexto global”.

La comitiva se reunió en Buenos Aires para participar, entre otras actividades  y visitas, del Argentina Fintech Forum organizado por la Cámara Argentina Fintech. Vargas se mostró emocionado y muy entusiasta por el encuentro; “es una oportunidad única en la que la industria comparte conocimiento, y es el resultado de la acción empresarial de las fintech y su impacto, junto con la capacidad de cooperar y colaborar lo que marca la diferencia”.

-¿Cómo describiría al ecosistema fintech Iberoamericano?

Esta industria es mucho más que un ecosistema. Es de las industrias de mayor crecimiento en el mundo y de mayor atracción de inversiones, talento, producción y progreso tecnológico. Y esto nos hace pensar en el futuro de los países que componen América Latina: debemos pasar de ser solo una matriz de producción de tecnología.

-¿Cómo ve a esta generación emprendedora?

Este mindset choca todos los días con la vieja y tradicional visión que se tiene aún en Latam, y que hemos heredado. La vieja industria está lejos del ADN de los fundadores fintech.  Ese mindset de creadores –y no de creativos- los vuelve  productores de tecnología cuando entran al mercado. Y en el caso de los servicios financieros, lo convierte en prosperidad para la gente a las que sirven, o sus empresas,  para que día a día puedan ser sostenibles en el tiempo.

-¿Cree que es un cambio generacional?, ¿Tiene que ver con una mayor apertura?

Siempre han existido los programadores, pero nunca los hemos aplaudido.

-¿Diría que se trata de una nueva revolución industrial?

Yo creo que es una primera ola fintech, no hemos visto lo último aun; y no va a existir, porque el desarrollo tecnológico busca más eficiencias. Vamos hacia un mundo salvajemente competitivo basado en la innovación y la producción tecnológica; en la transparencia y la libre competencia del mercado.

Cada vez que las fintech vayan cubriendo los dolores y se superen con soluciones a la sociedad, serán mucho más reconocidas, crecerán y se expandirán a un país, y luego a otros; y se generaran nuevas innovaciones.

La Alianza Fintech Iberoamericana participo en el escenario del Argentina Fintech Forum | CMS GROUP LATAM

-Hablemos sobre su nuevo rol, fue elegido como Presidente de la Alianza Fintech de Iberoamérica.

Es una responsabilidad inmensa. Soy fundador de la Alianza, al igual que Mario López de Argentina, a quien sucedo. Hay que saber ejecutar. Vamos a acelerar en la ejecución para que ocurra que la banca moderna pueda adquirir el conocimiento de la fintech  y estas puedan aprovechar los mercados o la presencia nacional que puedan tener los bancos para crecer rápido.

-¿Lo ve desde la apertura de los actores?

Si, desde la apertura del mindset de los directorios de los bancos; no desde los gerentes. Los dueños deben convencerse de que tienen que hacer movimientos estratégicos de mediano y largo plazo, y no movimientos meramente transaccionales.

Cuando cambie el mindset estratégico de los bancos y entiendan que moverse en diferentes posiciones con muchas fintech aliadas a él, entenderán que están conquistando múltiples y nuevos mercados.  Mientras tanto la competencia se mantiene estática pensando que sus productos son perfectos para los clientes a los que siempre atendieron.

-¿Qué cree que podrían aportar las fintech en ese escenario?

Marginalmente, los bancos, crecen a una tasa de un dígito; mientras que la tasa de crecimiento de las fintech asociadas a bancos modernos es de doble dígito. De esta manera se puede generar una simbiosis para dar lugar a nuevos conocimientos y nuevos productos financieros co-creados cuando choquen ambas dimensiones.

Cuando veo el afán y el ADN de las fintech para expandirse en la región, me convenzo de que debemos acelerar y promover la inclusión financiera de millones  de personas para ampliar esos tamaños de mercado.

-¿Qué proyecta para esta gestión? ¿Qué le gustaría conseguir?

Quisiera, junto a mis colegas, ser los artífices de la creación de una asociación infinita y perdurable entre bancos modernos y fintech para crear un nuevo “jugador financiero” –que no sabría cómo llamarlo, porque aún no existe-. Es tener la capacidad para crear acuerdos sagrados en el sector privado, que prevalezcan sobre cualquier tipo de regulación o legislación.

El gremio fintech de Iberoamérica va a acercar esa realidad y ponerla en mindset de aquellos jugadores estratégicos para el despegue de un nuevo sistema financiero para la región. Eso es lo que añoro y por ello trabajaré.

-Lo veo y lo escucho muy apasionado, y siento que es un denominador común en muchos referentes de la industria. Me pregunto ¿por qué genera esa pasión?

Los países del sur, los emergentes como Argentina, Perú y todos los demás, hemos enfrentado históricamente desafíos. Y a los previos, a los que han estado antes que nosotros les ha costado. Nosotros sabemos cómo se sufre.

Los fundadores fintech tienen precisamente eso en las venas; y si están bien formados en términos tecnológicos y de valores, es muy sensato pensar que si así (sin mayor apoyo estatal, con trabas de la banca) han logrado esto; cómo hubiera sido si hubiesen recibido el apoyo que siempre recibieron las industrias tradicionales, por ejemplo.

Merece la pena reformar la forma en la que estamos impulsando el crecimiento económico en la región. Pasar de ser una matriz consumidora de tecnología, impulsando talento y líderes empresariales en el sector financiero para generar un cambio profundo e irreversible. Somos los que tenemos a Messi en la cancha, ¿cómo no aprovecharlo?

-¿Las fintech pueden cambiar la economía de un país?

Por supuesto, totalmente. Por ejemplo, para el año 2021 el regulador peruano Indecopi publicó que un tipo de fintech que se llama “Casa de Cambio Digitales” –algo que no puede ocurrir por las regulaciones en Argentina, por cierto- tenían un volumen negociado cercano a U$D 4.300 millones. Para ese año, la casa de cambio más grande había pasado al banco más pequeño de Perú en el volumen de cambio de divisas. El próximo año quizá sea el doble.

Si pensamos en problemas grandes, como la pobreza, ahorrarle con un servicio fintech al sector informal de la economía, generarles suficientes incentivos –comisiones bajas, buen trato, etc.), lo único que puede provocar es que puedan ahorrar un dólar diario y sacar a millones de la extrema pobreza en la región. Ningún candidato a presidente va a hablar nunca así, porque no es un acelerador. Los aceleradores tendemos a apretar el fierro frente a un carro de carreras y que nos queme el pie sabiendo que puede quemarse algo en el motor –y sabemos que va a ocurrir-, pero queremos ir a la máxima velocidad de ejecución para llevar prosperidad.

-¿Cómo se logran esos cambios?

El mundo fintech tiene que entrar como un virus por la grieta. Antes de pensar en desaparecer o no instituciones, debemos  aprovechar lo que tenemos, aunque estén en escombros. Debemos reformular con ADN tecnológico y mezclarlo con funcionarios públicos a ver qué pasa. Yo estoy seguro de que se está creando una nueva casta de ciudadanos.

-La Alianza ha generado una gran comunidad para lograrlo, ¿verdad?

Somos un bloque poderoso, de 15 miembros, donde los más grandes son España, Brasil y México. Juntos reunimos más de 3000 fintech y el volumen que se mueve actualmente es muy interesante. Estos líderes gremiales se merecen todo el respeto por el corazón que le ponen a las cosas  y lo único que queda no es pedir que los apoyen, sino nosotros acercarnos para decirles que hemos llegado a contribuir.

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