En la antesala del CMS Fin & Pay Latam Forum, Romina Simonelli, CEO de NAVE, analiza la madurez del ecosistema fintech argentino, el desafío de destronar al efectivo frente a las asimetrías fiscales y cómo la inteligencia artificial y las soluciones integradas están transformando el cobro en el motor estratégico de los comercios.

El ecosistema de pago en Argentina se consolida como uno de los más dinámicos y competitivos de la región. Sin embargo, en un escenario de reglas claras e interoperabilidad, el verdadero desafío para los comercios ya no es simplemente aceptar pagos, sino transformar el cobro en una herramienta estratégica de eficiencia y crecimiento. Como adelanto de lo que se debatirá en el CMS Fin & Pay Latam Forum, dialogamos con Romina Simonelli, CEO de NAVE, la plataforma de cobros de Banco Galicia. En una charla a fondo, analiza la evolución de los hábitos del comercio local, las barreras que aún sostienen al efectivo y cómo la tecnología —con la IA y el NFC a la vanguardia— está redefiniendo la propuesta de valor para el segundo semestre de 2026.
-Adelantándonos al CMS Fin & Pay Latam Forum, ¿qué frena hoy a un comercio para lograr una verdadera adquirencia híbrida?
RS- En el ecosistema de los comercios hay una evolución muy clara: se pasó de una lógica centrada únicamente en aceptar medios de pago a una visión mucho más integral de la gestión del cobro. Hoy el comercio local ya no piensa sólo en qué medio de pago ofrecer, sino en cómo cobrar mejor: con mayor conversión, acreditación más ágil según sus necesidades financieras, conciliación simplificada y una experiencia más fluida tanto en el canal físico como en el digital.
-¿Cómo impacta una estrategia unificada en su negocio?
RS- En ese camino, las soluciones integradas le permiten al comerciante argentino poner foco en la venta y expansión de su negocio, priorizando herramientas que le permitan adaptarse al cliente, cobrar en distintos contextos y unificar la operatoria para tener más control del negocio en tiempo real.
También hay una transformación cultural importante: el cobro dejó de verse como el último paso de la venta para pasar a ser una parte estratégica de la experiencia del cliente y de la eficiencia del comercio. Quien logra integrar bien sus soluciones de pago no sólo vende más, sino que además opera mejor, entiende más a sus clientes y gana capacidad para crecer.
– Podríamos decir que el ecosistema de pago en Argentina es uno de los más dinámicos y completos de la región. ¿Cómo ves la evolución de los hábitos de cobro del comercio local?
RS- Argentina tiene uno de los ecosistemas de pagos más dinámicos de la región porque combina una infraestructura robusta de pagos, transferencias y financiación con un usuario cada vez más digitalizado (tanto compradores como vendedores) y abierto a adoptar nuevas formas de cobro.
Hacia adelante, creo que la evolución del cobro per se va a seguir pasando por la simplicidad y seguridad donde la integración del celular y la tecnología, nos abren la puerta a un escenario donde el pago con NFC gane cada vez territorio. La tecnología permite hoy convertir el celular en una terminal de cobro con costos bajos, mejorando la experiencia inicial de los pagos con QR.
-Con el avance de normativas de pagos abiertos e interoperabilidad del QR, ¿creés que el mercado argentino ya alcanzó su madurez, o todavía hay espacio para nuevos jugadores disruptivos?
RS- Sin duda, Argentina alcanzó un nivel de madurez en términos de rieles e infraestructura de pagos domésticos y abiertos, así como en regulación. Y cuando existen reglas más claras, interoperabilidad y estándares comunes, lo que se abre es una nueva etapa de competencia e innovación.
La interoperabilidad en una mirada amplia y la evolución hacia esquemas más abiertos hicieron mucho para ordenar el ecosistema, ampliar la aceptación y mejorar la experiencia tanto para comercios como para usuarios. Eso es una señal de madurez que nos brinda a los participantes una base más sólida sobre la cual construir nuevas propuestas de valor.
– ¿Qué sucede en el caso de los comercios?
RS-En el terreno de los comercios aun las métricas de NPS tienen oportunidad de mejora, lo cual invita a seguir iterando la experiencia punta a punta: el modelo de post-venta, la oportunidad de personalización, los acuerdos intra-mercado de SLAs y una inversión recurrente en seguir mejorando los rieles
Por eso, sigo viendo espacio para seguir iterando la propuesta: aunque probablemente la disrupción ya no venga sólo por el medio de pago per se, sino por todo lo que se construye alrededor: vender más, operar con menos fricción y acceder a herramientas que acompañen el crecimiento del negocio. Ahí todavía hay muchísimo terreno para innovar (¡y ni hablar de la llegada de IA a este terreno!)
En definitiva, el mercado argentino maduró en infraestructura y normativa base, pero todavía está en plena evolución en términos de propuesta de valor, open finance y servicios apalancados en mejoras a partir de la utilización de IA.
-El efectivo sigue teniendo un peso relevante en la economía informal y ciertos sectores. ¿Qué incentivos crees que faltan para que la digitalización llegue al último eslabón de la cadena comercial?
RS- El desafío no es sólo tecnológico: es también económico, operativo y cultural. Para que la digitalización llegue al último eslabón de la cadena comercial, no alcanza con que exista la solución; tiene que ser realmente conveniente para quien hoy sigue manejándose en efectivo.
A nivel de incentivos económicos: las propuestas de valor tienen que demostrarle al comerciante que digitalizarse no es un gasto, sino una herramienta para vender más y administrar mejor su negocio. Las asimetrías fiscales muchas veces complejizan este desafío ya que pueden incrementar el costo del cobro.
Segundo, simplicidad. En los segmentos más atomizados o informales, cualquier fricción pesa mucho. Si cobrar digitalmente implica complejidad, demoras o dificultades de uso, el efectivo sigue siendo la opción más fácil. Por eso, la experiencia tiene que ser muy simple, accesible desde el celular y adaptable a realidades comerciales muy distintas.
Y un punto importante acá, si quien recibe efectivo debe poder digitalizarlo (cash in a su banco/billetera) debe ser de manera sencilla y económica. Nuevas funcionalidades como el pago de trasporte digital que generan adopción masiva, son grandes gestores de cambio positivos al modelo.
Y tercero, confianza y educación. Todavía hay muchos comercios pequeños o trabajadores independientes que necesitan entender mejor los beneficios concretos de digitalizar sus cobros: trazabilidad, seguridad, acceso a financiamiento, huella crediticia y posibilidad de crecer. Cuando esa propuesta se entiende y se vive como algo útil en el día a día, la adopción cambia mucho más rápido.
En mi mirada, más que imponer la digitalización, el desafío es hacerla más conveniente que el efectivo. Y eso requiere regulación, tecnología accesible, educación y propuestas pensadas desde la realidad, seguridad y uso concreto de cada comerciante.
-Nave nació con la premisa de ser el ecosistema de cobros de Galicia y facilitarles la vida a los comercios. ¿Cómo se diferencia hoy la experiencia de un comercio que integró Nave frente a las soluciones más tradicionales o las billeteras virtuales puras?
RS- La gran diferencia es que Nave no se piensa únicamente como una herramienta para cobrar, sino como la puerta de entrada de un comercio a un ecosistema mucho más amplio de soluciones. Y eso cambia completamente la experiencia frente a propuestas más tradicionales.
En el caso de Nave, el comercio accede a una solución de ventas y cobros que busca simplificar su operatoria cotidiana, pero además empieza a integrarse con la propuesta de valor más amplia de Banco Galicia. Es decir, no se queda sólo en la transacción: entra a una suite de soluciones financieras y no financieras pensadas para acompañar distintas etapas de su desarrollo.
Eso tiene un impacto muy concreto: el comercio puede resolver desde el cobro hasta necesidades de financiamiento con productos diseñados para sus necesidades como un préstamo a tu ritmo, que permite modelar el repago de la financiación a la estacionalidad de la venta. Es decir, la venta deja de ser un evento aislado y pasa a ser el punto de partida de una relación más integral con el ecosistema financiero. No hablamos sólo de pagos, hablamos de facilitarle la vida al comercio con una propuesta más completa, conectada y evolutiva
Nos gusta decir que Nave es la puerta de entrada un ecosistema.
-Mirando hacia la segunda mitad del 2026, ¿en qué verticales está poniendo Nave su mayor apuesta para transformar la gestión diaria de sus usuarios?
RS- De cara a la segunda mitad del año, vamos a reforzar el compromiso con profesionales independientes y pequeños comercios con nuevas herramientas y tecnología pensadas para su escala y su realidad cotidiana, donde propuestas como Naranja X permiten ampliar el acceso a soluciones de cobro y gestión. Las herramientas correctas pueden transformarse en una verdadera palanca de eficiencia y crecimiento.
Al mismo tiempo, hay verticales con dinámicas de pagos recurrentes —como colegios, clubes o consorcios— donde todavía existe mucho espacio para mejorar la experiencia tanto del que cobra como del que paga, aportando más previsibilidad, orden y facilidad de gestión.
Y seguimos profundizando en segmentos donde nuestra propuesta Galicia + Nave ya es una solución natural, como bares y restaurantes, que combinan alto volumen transaccional, necesidad de agilidad operativa y acceso a herramientas financieras que acompañen el ritmo del negocio.
En todos los casos, el foco está puesto en cómo usamos la tecnología para simplificar, integrar y acompañar mejor la gestión diaria del comercio.
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