La financiación directa comienza a transformar el comercio en Colombia, impulsada por el endurecimiento del crédito bancario, el menor uso de tarjetas y señales de desaceleración del consumo. Cada vez más empresas optan por ofrecer pagos a cuotas sin intermediación bancaria para mantener sus niveles de venta.

El aumento de las tasas de interés y las restricciones en el acceso al crédito están modificando la forma en que los comercios colombianos venden productos y servicios. En un contexto marcado por una tasa de del 28,17% efectivo anual en mayo y una tasa de política monetaria del 11,25%, empresas de distintos sectores comenzaron a impulsar esquemas de financiación directa para evitar la caída de las transacciones.
Según un análisis de Creditop, el encarecimiento del crédito tradicional y la desaceleración en el uso de tarjetas están llevando a que los comercios diseñen sus propios modelos de financiación, definiendo directamente plazos, tasas y condiciones para los consumidores.
Comercios reducen dependencia del crédito bancario
Este modelo ya se extiende en sectores como entretenimiento, tecnología, salud, hogar y consumo cotidiano. Empresas como TuBoleta, Pullman, Celucambio, Refurbi y Dentix incorporaron alternativas de pago a cuotas sin necesidad de tarjeta de crédito.
A diferencia del financiamiento bancario tradicional, estos esquemas permiten una mayor flexibilidad, ya que cada comercio ajusta las condiciones según su margen operativo, inventario y perfil de cliente. En algunos casos, incluso se ofrecen pagos a cero interés como incentivo para sostener el consumo.
La tendencia refleja un cambio en la lógica comercial, donde el financiamiento se convierte en una herramienta directa para retener clientes y reducir el abandono en el punto de pago.
La desaceleración del consumo acelera el cambio
El avance de la financiación directa coincide con un deterioro en la actividad comercial. De acuerdo con la más reciente Bitácora Económica de Fenalco, el 66% de los comerciantes reportó ventas inferiores frente al mismo periodo de 2025.
Además, apenas el 15% de las empresas logró superar sus presupuestos de ventas durante el primer trimestre del año. En paralelo, también comenzó a observarse una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito, por los costos excesivos de financiación.
Fintech y modelos alternativos ganan protagonismo
El análisis plantea que este fenómeno dejó de ser marginal y empieza a consolidarse como una transformación estructural dentro del retail colombiano.
La tendencia también se alinea con dinámicas internacionales. Según datos de McKinsey & Company citados en el informe, la financiación en punto de venta duplicó su tamaño en Estados Unidos entre 2015 y 2019, restando crecimiento al uso de tarjetas tradicionales. En América Latina, el avance de estos modelos responde además a los elevados costos de intermediación.
El crecimiento de la financiación directa refleja cómo el comercio y las fintech buscan adaptarse a un entorno económico más restrictivo, donde la flexibilidad en los pagos se convierte en un factor clave para sostener el consumo y la actividad comercial.
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