El último Observatorio de Morosidad de CEPYME refleja una ligera mejora en los plazos de pago durante 2025, aunque las empresas continúan soportando retrasos superiores al límite legal y un elevado coste financiero. La evolución apunta a una moderación del problema, pero también evidencia señales de deterioro en algunos indicadores que podrían anticipar un cambio de tendencia.

La morosidad empresarial redujo parcialmente su impacto financiero sobre las pequeñas y medianas empresas durante 2025, aunque continúa representando una carga relevante para el tejido empresarial español. Según el Observatorio de Morosidad correspondiente al segundo semestre de 2025, elaborado por CEPYME con datos de CESCE e Informa D&B, el esfuerzo financiero derivado de los retrasos en los pagos ascendió a 1.957 millones de euros para las pymes en el cuarto trimestre del año, frente a los 2.284 millones registrados un año antes.
La mejora coincide con una reducción de los tipos de interés y un ligero descenso del período medio de pago (PMP), aunque el informe advierte de que los retrasos siguen situándose claramente por encima del límite legal de 60 días y que el contexto económico comienza a mostrar factores que podrían tensionar nuevamente la liquidez empresarial.
El período medio de pago continúa por encima del límite legal
La morosidad empresarial mantuvo una trayectoria descendente en términos agregados durante 2025. El período medio de pago se situó en 80,5 días, seis décimas menos que el año anterior, aunque todavía supera en un 34 % el máximo legal establecido para las operaciones comerciales entre empresas.
En el caso específico de las pymes, el plazo medio descendió de 79,2 a 78,3 días entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025. Sin embargo, la evolución fue desigual según el tamaño empresarial. Mientras las medianas empresas registraron la mayor mejora y las microempresas redujeron ligeramente sus tiempos de cobro, las pequeñas empresas experimentaron un leve aumento de sus plazos de pago. Además, en el promedio anual, las microempresas empeoraron su comportamiento al elevar su PMP hasta los 80,7 días, consolidándose como el segmento más vulnerable.
Construcción y agroalimentación muestran un comportamiento menos favorable
El análisis sectorial refleja diferencias significativas. La construcción cerró el cuarto trimestre de 2025 con un período medio de pago de 96,5 días, frente a los 90,4 días registrados un año antes. El sector agroalimentario también incrementó sus plazos hasta los 74,4 días. En cambio, servicios e industria redujeron sus tiempos de pago, situándose en 70,6 y 74,3 días, respectivamente.
Por territorios, ocho comunidades autónomas mejoraron sus plazos de pago respecto al ejercicio anterior, mientras que la Comunidad de Madrid registró el PMP más elevado, con 90,9 días. Baleares y Aragón presentaron los menores tiempos de pago.
La morosidad en ventas a plazo rompe su tendencia descendente
Aunque los tiempos medios de pago mejoraron, el informe identifica un cambio en otro indicador relevante. El índice de morosidad en las facturas de ventas a plazo (IMFVP) aumentó hasta 54,1 puntos, frente a los 52,9 registrados un año antes, interrumpiendo la tendencia de descenso observada desde mediados de 2023.
El incremento fue especialmente acusado en el sector agroalimentario, mientras que la construcción y los servicios mostraron una evolución más favorable en el conjunto del año. Asimismo, las microempresas continúan presentando el mayor nivel relativo de morosidad, con un índice un 17 % superior a la media nacional, lo que evidencia su mayor exposición a los retrasos en los cobros.
El estudio también señala una reducción del porcentaje de facturas abonadas puntualmente y un aumento de los pagos realizados con retraso, especialmente dentro de los primeros 30 días posteriores al vencimiento, una evolución que CEPYME considera relevante ante un escenario económico marcado por mayores incertidumbres sobre la evolución de los costes energéticos, las materias primas y las condiciones de financiación.
Los datos del Observatorio muestran una mejora moderada en los indicadores agregados de morosidad durante 2025, impulsada por un entorno financiero más favorable. Sin embargo, la persistencia de plazos de pago superiores al límite legal y el deterioro de algunos indicadores, especialmente entre las microempresas y determinados sectores, reflejan que la morosidad continúa siendo un factor de riesgo para la liquidez y la estabilidad financiera de una parte importante del tejido empresarial español. El informe ha sido elaborado por CEPYME a partir de datos de CESCE e Informa D&B.
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