La banca española reduce la morosidad a mínimos desde 2008 mientras mantiene activa la venta de carteras

La Memoria de Supervisión 2025 del Banco de España confirma una mejora de la calidad crediticia, impulsada por el descenso de la morosidad bancaria y la continuidad de las operaciones de desinversión de activos problemáticos.

La morosidad bancaria volvió a descender en España durante 2025 y alcanzó su nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008. Según la Memoria de Supervisión 2025 del Banco de España, la ratio de préstamos dudosos cerró el ejercicio en el 2,4 %, consolidando la mejora de la calidad crediticia del sistema financiero español.

El supervisor atribuye esta evolución al comportamiento favorable de la economía española, la mejora del empleo, la reducción del endeudamiento privado y un entorno de tipos de interés más moderado.

Sin embargo, el documento también deja otro mensaje relevante para el ecosistema de servicing y recuperación: las entidades continuaron utilizando las ventas de carteras de dudosos y fallidos como herramienta estructural de limpieza de balances.

El crédito problemático sigue reduciéndose

La Memoria refleja que no solo descendió la morosidad tradicional, sino también los préstamos clasificados en vigilancia especial o Stage 2.

Estos activos, que presentan un incremento significativo del riesgo desde su reconocimiento inicial, bajaron hasta el 5,9 %, prolongando la tendencia iniciada en 2024.

Para el Banco de España, esta evolución confirma una mejora generalizada de la calidad del crédito dentro del sistema bancario español.

El supervisor destaca que la inversión crediticia volvió a crecer en España tras casi dos años de descensos, impulsada principalmente por el negocio doméstico y por la recuperación gradual de la actividad financiera nacional.

Dentro de la financiación al sector privado no financiero, el crédito hipotecario continúa representando el mayor volumen, seguido por la financiación a grandes empresas y crédito al consumo.

Las ventas de cartera siguen siendo estructurales

Aunque la Memoria no cuantifica operaciones concretas de NPLs ni volumen de transacciones secundarias, el Banco de España sí reconoce expresamente que las entidades “continuaron con la gestión de activos problemáticos, incluyendo la venta de carteras de dudosos y fallidos”.

La referencia confirma que el mercado secundario de deuda sigue desempeñando un papel central en la estrategia de desapalancamiento de la banca española.

En los últimos años, las ventas de carteras han permitido acelerar la reducción de activos improductivos, liberar capital regulatorio y mejorar ratios de solvencia y eficiencia.

Ahora, con la morosidad en mínimos históricos, el mercado afronta una nueva fase menos vinculada a grandes desinversiones masivas y más orientada a operaciones selectivas, gestión especializada y optimización de balances.

El Banco de España mantiene un mensaje de cautela

Pese a la mejora general de indicadores, el supervisor evita trasladar un mensaje complaciente.

La Memoria advierte de que persisten riesgos geopolíticos y económicos que podrían afectar al crecimiento, al empleo y a la capacidad de pago de hogares y empresas.

Además, en algunas entidades menos significativas se detectaron debilidades relacionadas con:

  • gobernanza,
  • control del riesgo de crédito,
  • solvencia,
  • seguimiento supervisor.

El Banco de España también señala que las prioridades supervisoras continúan centradas en reforzar la resiliencia ante shocks macroeconómicos y mejorar la gestión del riesgo crediticio y operacional.

Un sistema financiero más sólido y rentable

La mejora de la calidad crediticia se produce en un contexto de elevada rentabilidad bancaria.

La banca española cerró 2025 con un ROE agregado del 14 %, mientras que la ratio CET1 alcanzó el 13,9 %, máximos desde la creación del Mecanismo Único de Supervisión.

Según el supervisor, la combinación de:

  • menores provisiones,
  • reducción de deterioros,
  • fortaleza de capital,
  • elevada liquidez,

permite al sector afrontar escenarios adversos desde una posición más sólida que en ciclos anteriores.

No obstante, la supervisión bancaria continuará poniendo el foco sobre la calidad del crédito, la evolución de la morosidad y la capacidad de las entidades para anticipar deterioros en un entorno todavía condicionado por incertidumbres macroeconómicas.

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