La reforma del sistema privado de pensiones permitirá el ingreso de nuevos administradores desde 2027 y habilita una reorganización del mercado que podría transformar la competencia entre bancos, aseguradoras y AFP.

El sistema previsional peruano se prepara para uno de los cambios más importantes de las últimas décadas. La reforma del Sistema Privado de Pensiones (SPP), aprobada a fines de 2024, establece un nuevo marco regulatorio que abrirá el mercado a nuevos competidores a partir de junio de 2027, con el objetivo de ampliar la oferta para los afiliados e incrementar la competencia en la administración de los fondos de jubilación.
Hasta ahora, el negocio está concentrado en cuatro Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP): Integra, Prima, Profuturo y Habitat, que administran los ahorros previsionales de más de 10 millones de afiliados. La reforma busca reducir esa concentración al permitir que otras entidades financieras autorizadas participen en la gestión de estos fondos, siempre bajo la supervisión de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
Los nuevos jugadores del tablero previsional
Entre los potenciales nuevos actores figuran bancos, compañías de seguros y otras instituciones financieras que cumplan con los requisitos regulatorios. El nuevo esquema también habilita procesos de reorganización dentro de los grupos financieros, lo que abre la posibilidad de integrar negocios previsionales y bancarios cuando la normativa y las autorizaciones correspondientes lo permitan.
La mayor competencia podría traducirse en una oferta más amplia de productos previsionales, estrategias de inversión diferenciadas y una mayor presión para reducir las comisiones que pagan los afiliados. Además, se espera que la digitalización cobre un papel más relevante, con plataformas más ágiles para la afiliación, el seguimiento de las inversiones y la atención al cliente.
Otro de los cambios previstos es la implementación de una Plataforma de Afiliación Segura y Transparente (PAST), que centralizará los procesos de incorporación de nuevos afiliados. La iniciativa apunta a estandarizar la operatoria, fortalecer la transparencia y facilitar la movilidad entre administradores en un mercado con mayor competencia.
Para el sector financiero, la reforma representa una oportunidad para desarrollar estrategias de negocio más integradas, combinando productos de ahorro, inversión, seguros y previsión social. En ese contexto, los bancos podrían fortalecer su vínculo con los clientes al incorporar soluciones de largo plazo dentro de una oferta financiera más amplia y diversificada.
Aunque la implementación será gradual y dependerá de la reglamentación definitiva de la SBS, el consenso en el mercado es que la reforma marcará un punto de inflexión para la industria previsional peruana. Más allá de ampliar el número de competidores, el nuevo marco busca modernizar un sector históricamente concentrado y generar un entorno con mayor innovación, eficiencia y alternativas para los afiliados.

