Liquidez: el oxígeno del sistema financiero

Riesgo de liquidez y cómo lo gestionan los bancos.

El riesgo de liquidez se refiere a la capacidad de una empresa/institución para cumplir con sus obligaciones financieras a corto plazo sin incurrir en pérdidas significativas.

Surge de la posibilidad de que una entidad no pueda obtener financiamiento rápido, o no pueda vender activos a un precio razonable para generar el efectivo necesario y cumplir con sus compromisos.

En el contexto de los bancos, el riesgo de liquidez es la posibilidad de que no puedan satisfacer las demandas de retiro de sus depositantes o de financiar incrementos en los activos de préstamos.

Si un banco solo coloca créditos hipotecarios a 20 años como activos y el fondeo viene exclusivamente de cuentas de ahorro, tiene un problema potencial de liquidez muy serio. Si los ahorristas deciden retirar su dinero, el banco no puede voltearse y pedirle a los acreedores que paguen anticipadamente sus créditos. En este escenario de corrida bancaria, si el banco no puede encontrar otras fuentes de liquidez rápidamente, será intervenido o vendido. Pero si ademas es un banco grande, desencadenará un efecto dominó de quiebras en todo el sistema financiero y la economía en general.

El riesgo de liquidez es inherente a los bancos. Su negocio está justamente en captar depósitos para invertirlos en activos. Este proceso de transformación de plazos aporta mucho valor a la sociedad porque permite financiar inversiones, pero trae, entre otros riesgos, el de la liquidez.

Cómo analizarlo y prevenir

Para gestionar este riesgo, bancos y organismos reguladores han desarrollado una serie de técnicas luego de dolorosos aprendizajes de distintas crisis. Actualmente, los bancos usan dos métricas fundamentales para medir y gestionar su riesgo de liquidez. Ambas fueron introducidas por el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria después de la Crisis Financiera de 2008.

  1. Ratio de Cobertura de Liquidez (RCL), que busca garantizar que una institución financiera posea suficiente liquidez de alta calidad para sobrevivir un escenario de estrés financiero durante un periodo de 30 días. Este ratio compara la cantidad de activos líquidos y fácilmente vendibles que tiene el banco (como efectivo, bonos del gobierno, etc.) con el total de sus salidas de efectivo esperadas en ese periodo de 30 días. La idea es asegurar que el banco tenga suficientes activos líquidos para cubrir retiros de depósitos, pagos de deuda y otras obligaciones, incluso en situaciones de crisis financiera.
  2. Ratio de Fondeo Neto Estable (RFNE), que evalúa la estabilidad del financiamiento a largo plazo de una institución financiera. De forma sencilla, este ratio compara la cantidad de financiamiento estable y confiable a largo plazo que tiene un banco (como depósitos a largo plazo y capital propio) con la cantidad de sus activos a largo plazo y otras actividades que requieren financiamiento estable. El objetivo del RFNE es asegurarse de que los bancos tengan suficientes fuentes de financiamiento estables a lo largo del tiempo para respaldar sus operaciones y actividades de inversión.

Ambos ratios tienen requisitos mínimos regulatorios impuestos por el regulador de cada país pero, adicionalmente, cada banco puede ser más conservador en sus políticas internas. En el caso del RCL, por ejemplo, al interior de los bancos se discute muchísimo qué tan líquido es realmente cada activo, y qué tan grave podría ser una corrida bancaria.

Adicionalmente a estos ratios, las instituciones financieras deben diversificas sus fuentes de financiamiento, equilibrar cuidadosamente la duración y la liquidez de sus activos y pasivos, y desarrollar y practicar planes detallados para enfrentar escenarios de estrés de liquidez.

Gestión de crisis

A pesar de todas estas previsiones y exigencias, la historia ha demostrado que hay situaciones que sobrepasan lo previsto. Y para ello, los Estados y organismos supranacionales han desarrollado algunos mecanismos para que la crisis de un banco no se convierta en una crisis del país.

En primera instancia, los organismos reguladores emiten normativas con prácticas prudenciales que todos los bancos deben cumplir, y supervisan su cumplimiento.

En segundo lugar, los bancos centrales pueden modificar la política monetaria vía tasas o encaje y ofrecer líneas de crédito, típicamente caras y con exigencias de garantías muy estrictas. Este rol de los bancos centrales se conoce como prestamista de última instancia, y fue un recurso muy utilizado por varios países durante la Crisis Financiera de 2008.

Tercero, los estados ofrecen a los depositantes un seguro de depósito que cubre sus depósitos hasta cierto monto. Esta fue una innovación creada en EEUU luego de la Gran Depresión de 1930, y ha sido muy exitosa en contener crisis financieras futuras. Y finalmente, siempre queda la opción de que el Estado rescate un banco comprándolo, como lo hicieron varios países durante la Crisis Financiera de 2008. Esta medida sigue siendo muy controversial políticamente.

Autonomía y prudencia: el caso de Perú 2021

La situación de más stress de liquidez que me tocó vivir fue en la elección presidencial en Perú del 2021. En ese entonces, yo había liderado la construcción de una serie de planes de contingencia ante los posibles resultados de la elección. Con la victoria de Pedro Castillo muchas personas y empresas cambiaron sus soles a dólares y sacaron fondos a bancos en el exterior. La posición conservadora del banco y los planes de contingencia que habíamos desarrollado y practicado nos permitieron capear las exigencias de liquidez sin mayor problema. Sí nos sorprendió que muchos prefirieron retirar sus dólares en efectivo, con lo cual tuvimos que realizar varias importaciones de billetes para satisfacer la demanda, algo que no ocurría en el Perú desde hacía décadas.

Los principios más importantes que deben guiar la gestión del riesgo de liquidez son autonomía y prudencia.

Autonomía porque cuando las papas quemen es posible que no puedas contar con los recursos del Estado, así que es mejor prepararte para superar una crisis solo.

Prudencia porque a pesar de todos los avances técnicos, el trade-off entre rentabilidad y riesgo en los bancos depende de personas, y todos estamos tentados a empujar los límites para perseguir una oportunidad.

Se requiere mucha madurez para tomar decisiones conscientes y balanceadas mirando el largo plazo. A cualquier persona en un lugar de poder le sugiero que se pregunte ¿cómo quiero ser recordado?, antes de tomar una decisión de esta índole.

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