La tarjeta de crédito dejó de ser una herramienta para compras planificadas para convertirse en un instrumento de sobrevivencia económica familiar. En un contexto donde la deuda de los hogares crece y la mora alcanza niveles no vistos en años, analizamos informes de instituciones estatales y privadas para conocer el contexto de las familias y cuáles son los números de alerta.

El uso de la tarjeta de crédito en Argentina ha cambiado de rumbo: ya no se usa tanto para financiar bienes durables o gastos culposos, sino para cubrir necesidades básicas y llegar a fin de mes.
Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), entre julio de 2024 y julio de 2025 la deuda con tarjetas de crédito creció un 55%, pasando de aproximadamente $9,6 billones a más de $20,3 billones.
En ese período 11,5 millones de personas tenían deudas activas con tarjeta, y la mayoría mantenía compromisos de pago dentro de los primeros 30 días, lo que indica refinanciaciones constantes y una esperanza de pago a corto plazo.
Un informe del Estudio Sistemático de Medios de Pago de D’Alessio IROL reveló que el uso de la tarjeta de crédito en 2025 se asoció más frecuentemente a administrar la liquidez hasta fin de mes. A su vez, la morosidad en tarjetas alcanzó el 8%, especialmente en adultos de entre 35 y 45 años de clase media. El 90,7% de las operaciones con tarjetas se realizan en un solo pago, según indica el informe antes mencionado. Este conjunto de cifras apunta a que las tarjetas se convirtieron en un puente de liquidez mensual, pero también puede convertirse en una trampa de deuda que absorbe buena parte del ingreso disponible.
Actualmente, el Informe de Pagos Minoristas del BCRA muestra que las operaciones con crédito ya pueden superar a las de débito, especialmente en supermercados. Además, el saldo total financiado con tarjetas aumentó hasta casi $22 billones, y aunque hubo reducciones puntuales de tasas, los costos de financiamiento siguen siendo altos, con tasas que pueden superar el 60% anual en algunos casos.
Hogares endeudados: cifras récord y tensión en el bolsillo
Según cifras del INDEC, uno de cada 4 hogares se endeudó para cubrir gastos diarios, recurriendo a bancos, o préstamos digitales para salvar estas deudas.
La cuestión va más allá de la tarjeta: el endeudamiento de las familias argentinas es estructural y cada vez más profundo. Los informes del BCRA muestran que la morosidad en créditos a hogares alcanzó aproximadamente 7,8 % del total de saldo prestado, niveles que no se veían desde hace 15 años. Sumado a esto, las tasas de incumplimiento en préstamos y tarjetas siguen creciendo significativamente.
A este cuadro se suma la voz de sectores del comercio y la industria, que no interpretan el crecimiento del crédito como un signo de mejoría en la economía familiar sino como una mayor dependencia frente a ingresos que no alcanzan. Desde la Cámara Argentina de Comercio y sectores vinculados al consumo remarcan que la demanda de crédito no está impulsada por un aumento de capacidad de pago, sino por la necesidad de sostener el gasto corriente en un contexto de ingresos ajustados y costos crecientes.
El resultado es que muchas familias recurren cada mes al crédito y a refinanciar saldos con tarjetas para cubrir desde comida y transporte, hasta servicios básicos, generando un ciclo donde el ingreso disponible se ve golpeado por los compromisos financieros.
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