Morosidad en alza, jóvenes y jubilados los más afectados

El deterioro de los ingresos y la expansión del crédito explican un fuerte aumento en la morosidad en Argentina. Un informe reciente del Centro de Estudios del Banco Provincia advierte que los niveles de incumplimiento alcanzan picos preocupantes entre jóvenes y jubilados, dos de los segmentos más vulnerables del sistema financiero.

Según el relevamiento que realizó el Centro de Estudios del Banco Provincia, el 37,2% de los jóvenes de entre 18 y 21 años con acceso al crédito se encuentra en situación de mora, un nivel que duplica ampliamente el promedio del sistema. El dato surge de registros del sistema financiero procesados por la entidad y refleja la creciente fragilidad en ese segmento etario.

El aumento de la morosidad se da en un contexto de deterioro sostenido. Según datos del sistema financiero, los niveles actuales se ubican entre los más altos de las últimas décadas, con registros que no se observaban desde la salida de la crisis de 2001-2002 en algunos segmentos. A diferencia de aquel período, sin embargo, el fenómeno actual no está impulsado por una crisis bancaria, sino por la caída de los ingresos reales y la expansión del crédito en sectores con menor capacidad de repago.

Jóvenes: alta morosidad en un mercado laboral precario

El informe vincula este fenómeno con la debilidad estructural del empleo joven. De acuerdo con los datos citados, la tasa de desempleo en ese grupo ronda el 16%, mientras que la informalidad alcanza al 67%. En ese contexto, el acceso al crédito —especialmente a través de canales digitales— creció con fuerza, pero sin un correlato en la capacidad de repago.

En particular, el documento señala que las fintech presentan niveles de mora superiores a los bancos tradicionales: 42% en jóvenes, frente a 34% en entidades bancarias, lo que evidencia mayores riesgos en los esquemas de crédito más flexibles.

Jubilados: la mora se cuadruplicó en un año

El deterioro también se verifica con fuerza en los adultos mayores. El informe del Banco Provincia muestra que la morosidad entre jubilados pasó de 2,2% a más de 8% en un año, lo que implica que prácticamente se cuadruplicó en ese período.

Este salto está directamente relacionado con la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones. El estudio señala que los haberes acumulan una caída cercana al 40% en términos reales desde 2017, lo que obliga a muchos a recurrir al crédito para cubrir gastos corrientes.

En cuanto a la brecha que analizamos antes con los jóvenes por tipo de prestamista: la mora asciende al 18% en fintech, frente al 6,8% en bancos, según los datos relevados.

El problema de fondo

A nivel general, la morosidad de las familias se ubica en torno al 10% del total del crédito, con picos superiores en algunos distritos. El informe advierte que una proporción significativa de los deudores presenta atrasos prolongados, superiores a los 90 días.

El trabajo concluye que el aumento de la morosidad no responde únicamente a una mayor inclusión financiera, sino principalmente a un descalce entre ingresos y endeudamiento. En ese marco, el crédito aparece cada vez más como una herramienta para sostener el consumo básico, en lugar de financiar mejoras patrimoniales.

El crédito en expansión, pero los ingresos en retroceso

El diagnóstico que presenta Centro de Estudios del Banco Provincia como conclusión es claro: el sistema financiero muestra una mayor penetración, pero sobre una base de ingresos debilitados. Esto incrementa el riesgo de incumplimiento, especialmente en sectores con menor estabilidad laboral o ingresos fijos deteriorados.

En ese contexto, los jóvenes y los adultos mayores son los más complicados con el nivel de deuda, al igual que como ocurre con diferentes indicadores económicos. En términos laborales, el primer segmento presenta la tasa más alta de desocupación (16,8% en mujeres y 16,2% en varones), así como también alarma la tasa de informalidad (67,4% en el tercer trimestre de 2025), mientras que los segundos hace años ven a sus haberes perder poder adquisitivo (cayeron 40% entre 2017 y 2025).

Este hecho podría funcionar como un indicador adelantado de una tendencia más amplia: el crecimiento de la morosidad como síntoma de una economía donde el crédito empieza a reemplazar -cada vez más- a los ingresos.

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