Según un informe de Mastercard y FXC Intelligence, el 90% de las pymes está dispuesto a cambiar de proveedor para sus pagos transfronterizos y hasta el 70% de esas operaciones podría migrar a la competencia. Además, el 95% de las empresas que den ese paso también evaluaría trasladar otros productos financieros. La principalidad bancaria, en riesgo

La experiencia en los pagos internacionales se convirtió en un factor decisivo para que las pequeñas y medianas empresas mantengan o no su relación principal con un banco. Así lo revela el informe “La principalidad en riesgo: cómo la fricción y la incertidumbre erosionan las relaciones transfronterizas de las pymes”, elaborado por Mastercard y FXC Intelligence, que advierte que las deficiencias en este tipo de operaciones están debilitando la fidelidad de los clientes empresariales.
El estudio sostiene que la llamada principalidad bancaria —es decir, que una entidad sea el banco de referencia de una empresa— ya no está asegurada. Aunque muchas pymes mantienen en la misma institución sus cuentas, créditos y otros servicios financieros, cada vez están más dispuestas a contratar los pagos internacionales con proveedores que ofrezcan una mejor experiencia.
La investigación revela que nueve de cada diez pymes considerarían cambiar de proveedor para realizar pagos transfronterizos. Entre los principales motivos aparecen la necesidad de contar con procesos más ágiles, mayor transparencia sobre los costos y la posibilidad de seguir en tiempo real el estado de cada transferencia.
Además, las empresas estiman que hasta el 70% de sus pagos internacionales podría migrar a otro proveedor. El informe advierte que esta decisión no suele quedar limitada a un único servicio: el 95% de las pymes que cambiarían de proveedor para los pagos internacionales también evaluaría trasladar otros productos financieros durante los siguientes doce meses.
La incertidumbre, el mayor enemigo
A diferencia de lo que podría suponerse, el estudio concluye que el principal problema no es el precio. La mayor fuente de insatisfacción es la incertidumbre: no saber con exactitud cuándo llegará el dinero, qué monto recibirá el destinatario o qué comisiones se descontarán durante el proceso.
Los datos muestran que aproximadamente uno de cada nueve pagos transfronterizos presenta alguna excepción que requiere intervención manual. Resolver esos inconvenientes puede demandar hasta tres horas y media de trabajo administrativo por operación, con el consecuente impacto en los costos y la productividad.
Mastercard y FXC Intelligence describen este fenómeno como el impuesto de la incertidumbre, un costo operativo que no siempre es visible, pero que afecta la competitividad de las empresas y las impulsa a buscar proveedores con procesos más eficientes.
La conclusión del informe es que la competencia por las pymes ya no se define únicamente por el acceso al crédito o las comisiones bancarias. En un mercado donde la experiencia del usuario gana cada vez más peso, ofrecer pagos internacionales rápidos, transparentes y predecibles puede marcar la diferencia entre conservar la relación con un cliente o perderla frente a un nuevo competidor.
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