¿Ha nacido un Nuevo Mercado real?

Operaciones de Venta de Activos Re-Performing.

Seguro que todos vosotros estáis observando un goteo de anuncios de operaciones de compraventa de préstamos con y sin garantía real, “Performing” a la fecha de transmisión, pero que o bien han tenido incidencias pasadas, o se engloban en los estados de mayor probabilidad que la media para ser default, es decir, “stage 2 o 3”.

Además de los corrillos típicos donde cada uno de los profesionales expresa su opinión personal acerca de este hecho, creo necesario realizar una cierta recopilación de las principales dudas, retos o cuestiones a analizar antes de determinar si estamos ante una realidad recurrente y de cierta entidad futura, o bien estamos ante un mercado reducido en número y volumen y destinado a unos actores especiales. Estos, en su mayoría, no van a coincidir con los tradicionales que están presentes en el mercado de NPL que conocemos, o incluso estamos asistiendo a una serie de pruebas piloto de vendedores y compradores, que no necesariamente van a desarrollar en una repetición constante por parte de los que ahora participan.

Responder a estas cuestiones planteadas, de manera profesional, sin caer en opiniones, se torna complicado porque, indudablemente, el que más y el que menos tiene una historia profesional marcada, una serie de experiencias, necesidades, opiniones y realidades que, sin duda, marcarían la respuesta dotándola de un cariz personal elevado.

Por ello, y para ayudar en este debate, voy a tratar de describir realidades, más o menos empíricas, dejando las conclusiones a cada uno de los lectores pero, al menos poniendo negro sobre blanco. Reflexiones diferenciadoras a tener en cuenta.

Una lista tentativa de áreas de debate sería:

  1. Originador/ Inversor; Interés mutuo.
  2. Validez para el inversor, vs. “Servicer Propio”.
  3. Dificultad en el cálculo del precio, ausencia de datos y quién los aporta.
  4. Unicidad de las transacciones, frente a poder estadístico.
  5. Regulador Oficial sobre tratamiento al deudor en estas operaciones.

A continuación, expongo las principales reflexiones por cada una de ellas.

Originador/Inversor; Interés mutuo

Si el Originador pone en venta un conjunto de activos que en realidad son y serán “Performing” y que, por tanto, mayoritariamente en su experiencia solo le está penalizando el Consumo de Recursos Propios, va a exigir precios lo más cercanos posible al 100% menos el coste de financiación bancaria.

El mero hecho de aceptar o esperar cifras sensiblemente más bajas solo puede ser explicable por una estimación alta de conversión a “Non Performing” y, por tanto, que su creencia es que se está vendiendo, mayoritariamente, un portfolio de “Non Performing” de escasa antigüedad.

Mientras que, para el Inversor, que solo puede tener experiencia de expectativas de recuperación en distintos sectores, antigüedades y tipología de Originador, le resultará muy complejo obtener y comparar con datos propios la conversión de estos expedientes a “Non Performing”, siendo la mayoría de su análisis basado solo en datos propios del vendedor, lo que redundaría en una exigencia de TIR superiores por mayor riesgo.

Además, la financiación tradicional de los inversores compara peor que la financiación bancaría tradicional, así que, o busca nuevos canales diferenciados de financiación para este mercado incipiente o nuevamente le va a resultar difícil encontrar un punto de acuerdo con el Vendedor, en los casos de futura baja conversión a “Non Performing”.

Ojo al plazo: si no se vuelven NPL, el inversor tendría que hacer frente a plazos muy superiores a los porfolios tradicionales, salvo que se pacte un retorno a la institución financiera, pasados 5 o 7 años.

Validez para el inversor vs. “Servicer Propio”

Si tenemos en cuenta que en la gran mayoría de las operaciones hasta la fecha, donde se decidió como única alternativa que la gestión de los expedientes los sigue realizando la propia institución financiera y solo el inversor participa de la gestión, cuando se convierten en NPL, parece lógico pensar que se está empezando a producir un problema de cierta complejidad para un inversor tradicional, puesto que ahora dedicaría cantidades importantes en portfolios, que no alimentan mayoritariamente a su “Servicer Propio”. Esto puede generar distorsiones importantes en su futura estrategia, si este mercado se tornara mayoritario.

Dificultad en el cálculo del precio, ausencia de datos y quién los aporta

No debemos olvidar que el precio de una transacción es, en definitiva, el descuento a la Tasa de Retorno esperada como rentabilidad, de la cobrabilidad futura, descontados los gastos estimados de gestión.

Ya he mencionado que los datos necesarios para la conversión o no de estos expedientes en NPL (y que, por tanto, se definan las diferentes alternativas de Recobro), están basadas en la experiencia adquirida durante muchos años, más el profundo conocimiento de su red clientelar. Eso, de momento y por mucho tiempo, solo se da en la propia institución financiera, y no en los equipos de análisis del inversor, lo que genera una debilidad importante en la evaluación del precio por parte de los compradores.

Unicidad de las transacciones frente a poder estadístico

Para todos aquellos que hemos dedicado una parte importante de nuestro tiempo profesional a alguna entidad financiera, aprendimos que el comportamiento de los clientes frente al comportamiento de pagos en situaciones comprometidas era algo bastante dependiente de determinadas características psicosociales y tradicionales de esa entidad en concreto, de manera que números obtenidos por una entidad eran totalmente diferentes en otra con los mismos productos o que, incluso, la morosidad se comportaba diferente dentro de la misma entidad en distintas zonas geográficas, o en momentos diferentes de la misma entidad a lo largo del tiempo, por los cambios que se generaban en la relación clientelar que generaban.

Por tanto, la idea de una cierta unicidad de las transacciones que se produjeran en este aparente nuevo mercado va en contra del poder estadístico que se persigue en este negocio, de manera que se pueda homogeneizar, manejar con cierta soltura, o incluso resultar atractivo la repetición de transacciones, si son similares.

Regulador Oficial sobre tratamiento al deudor en estas operaciones

A todos no se nos escapa la preocupación que sintió el Regulador cuando se empezaron a plantear estas operaciones. No olvidemos que son clientes que han podido tener incidencias pasadas o que atraviesan alguna situación desfavorable, pero que están dentro de los parámetros de cliente regular.

La idea de que sea tratado diferente o cercenado alguno de sus derechos o posibilidades de manera diferenciada al resto de Clientes regulares, estaría lógicamente perseguida. De hecho, y para garantizar la total adherencia a estos preceptos, como ya se ha dicho, se determinó que el servicio de estos porfolios lo siga realizando la entidad financiera vendedora.

Esta aparente solución genera escasa o nula participación diferenciada de un inversor frente a otro potencial, al menos en la primera fase, plantea, además, problemas estructurales en determinados inversores, amén de generar escasa generación de dato y experiencia en el inversor de cara a futuras participaciones similares.

Difícil, después de lo citado, expresar un vaticinio profesional acerca del recorrido real que este nuevo mercado podría tener. Ahora bien, conocer las dificultades que tiene una nueva actividad es, en definitiva, conocer su potencialidad, ya que para aquellos que las solventen, reduzcan su impacto, o simplemente hagan de su solución una mejora competitiva, participarán recurrentemente y crearán un mercado real futuro.

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