El Banco de España refuerza la supervisión sobre pagos digitales, fraude y resiliencia operativa

La Memoria de Supervisión 2025 refleja un aumento de la presión supervisora sobre pagos digitales, infraestructuras críticas y riesgos tecnológicos en un entorno marcado por el crecimiento del fraude financiero.

Los pagos digitales se han convertido en uno de los principales focos de atención del Banco de España. La Memoria de Supervisión 2025 confirma que el supervisor intensificó durante el último ejercicio la vigilancia sobre fraude, resiliencia operativa y ciberseguridad en infraestructuras y operadores de pagos.

El documento sitúa los riesgos tecnológicos y operacionales entre las principales prioridades supervisoras para los próximos años, en un contexto marcado por la digitalización financiera, el crecimiento de los pagos inmediatos y la aparición de nuevos operadores dentro del ecosistema financiero.

El fraude financiero desplaza el foco supervisor

Uno de los mensajes más relevantes de la Memoria es el cambio en la naturaleza del fraude detectado en pagos y transferencias.

El Banco de España refleja que, pese al refuerzo de la autenticación reforzada de cliente (SCA), el fraude continúa desplazándose hacia esquemas vinculados a ingeniería social y manipulación del usuario.

El supervisor identifica especialmente un aumento del peso de fraudes relacionados con:

  • suplantación,
  • engaño al cliente,
  • manipulación de transferencias,
  • uso fraudulento de credenciales legítimas.ncia tecnológica.

El mensaje implícito es relevante para bancos, fintech y proveedores de pagos: reforzar únicamente la autenticación ya no es suficiente.

La nueva fase supervisora pone el foco sobre:

  • monitorización transaccional,
  • prevención en tiempo real,
  • análisis conductual,
  • educación financiera,
  • detección temprana de anomalías.

En este contexto, el Banco de España destaca iniciativas orientadas a reforzar la verificación de transferencias antes de su ejecución, especialmente en operaciones instantáneas, con el objetivo de reducir fraudes vinculados a suplantación y manipulación del beneficiario.

El movimiento refleja cómo el ecosistema europeo de pagos está evolucionando desde modelos centrados únicamente en autenticación hacia sistemas de prevención antifraude más proactivos y en tiempo real.

La resiliencia operativa gana peso regulatorio

La Memoria refleja igualmente el creciente protagonismo de la resiliencia tecnológica dentro del modelo supervisor europeo.

Durante 2025 el Banco de España intensificó las evaluaciones relacionadas con:

  • ciberseguridad,
  • continuidad operativa,
  • riesgos TIC,
  • capacidad de respuesta ante incidentes.

El documento menciona específicamente actuaciones derivadas del apagón del 28 de abril de 2025, que provocó interrupciones puntuales en cajeros automáticos y canales digitales.

Aunque el impacto fue limitado, el supervisor considera que estos episodios refuerzan la necesidad de mejorar la capacidad de resistencia tecnológica del sistema financiero.

Más supervisión sobre operadores y fintech

La Memoria confirma además un incremento de la supervisión sobre entidades de pago y dinero electrónico.

El Banco de España reorganizó durante 2025 parte de su estructura supervisora para integrar de forma más transversal la vigilancia sobre operadores de pagos y servicios financieros digitales.

Al mismo tiempo, el supervisor anticipa un escenario de mayores exigencias regulatorias relacionadas con:

  • gobernanza tecnológica,
  • protección del cliente,
  • fraude,
  • control operativo,
  • gestión de terceros tecnológicos.uimiento supervisor.

La institución considera que la estabilidad financiera ya no depende únicamente de solvencia y liquidez, sino también de la capacidad tecnológica de las entidades para operar en entornos de estrés.

Pagos digitales: de infraestructura operativa a prioridad sistémica

La evolución supervisora refleja un cambio estructural en el papel de los pagos digitales dentro del sistema financiero.

La rapidez de las transferencias instantáneas, el aumento de nuevos actores fintech y la sofisticación creciente del fraude están obligando a bancos y reguladores a reforzar sus capacidades de supervisión y prevención.

En este nuevo escenario, la resiliencia operativa y la capacidad antifraude pasan a convertirse en elementos centrales para preservar la confianza en el ecosistema financiero digital.

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