Mientras el crédito al consumo muestra señales de agotamiento y sube la morosidad, los préstamos prendarios se consolidan como la línea que todavía crece. El fenómeno empieza a reflejar un cambio en qué eligen financiar los argentinos.

Los créditos prendarios se consolidan como la gran excepción dentro de un mercado financiero que empieza a mostrar señales mixtas. Mientras las tarjetas de crédito y los préstamos personales evidencian una desaceleración, con caída del financiamiento real y un fuerte aumento de la morosidad, la línea destinada principalmente a la compra de vehículos volvió a crecer en términos reales.
Según datos difundidos por First Capital Group, los prendarios crecieron 3,8% real en abril y acumulan un salto interanual real de 8,3%, luego de alcanzar un stock de $6,1 billones. El dato contrasta con el desempeño de las tarjetas de crédito, que registraron una caída real mensual de 0,8% y ya muestran niveles inferiores a los de un año atrás.
Cambios de comportamiento en el consumidor
La diferencia no es menor: mientras las tarjetas suelen reflejar gasto corriente y consumo diario, los prendarios están más asociados a decisiones de compra de bienes durables y de ticket alto, particularmente autos. En el mercado leen además un cambio de comportamiento: con menor inflación y mayor estabilidad cambiaria, parte de la demanda comienza a orientarse hacia financiamiento de largo plazo y cuotas más previsibles.
El contraste aparece también del lado de la mora. Las líneas vinculadas al consumo vienen mostrando un deterioro histórico. La morosidad en tarjetas de crédito llegó al 11% en enero, el nivel más alto desde que existen registros comparables del BCRA, mientras que los préstamos personales superaron el 10%. Este fenómeno reflejaría el agotamiento financiero de los hogares luego de dos años de fuerte uso del crédito para sostener consumo cotidiano.
En ese contexto, el rebote de los prendarios empieza a ser leído, por algunos analistas, como una señal distinta dentro del sistema financiero: menos vinculada a financiar gastos corrientes y más relacionada con decisiones patrimoniales o de consumo durable. También aparece impulsada por estrategias agresivas de terminales automotrices y bancos, que volvieron a ofrecer cuotas fijas y financiamiento promocional para sostener ventas.
Mientras el crédito al consumo muestra agotamiento, los prendarios parecen capturar el nuevo apetito por financiamiento de bienes durables en un escenario de inflación más baja.
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