El crédito entra en zona de riesgo para Argentina

La mora en el pago de crédito al sector privado cerró 2025 con un nuevo máximo histórico desde que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) inició la serie estadística en 2010. Además, los hogares lideran el deterioro con fuerte suba en préstamos personales y tarjetas.

Preocupan los índices de mora en empresas y hogares | OHN

La fotografía del endeudamiento de los argentinos muestra tensiones profundas y persistentes: mientras las familias enfrentan un aumento histórico de incumplimientos en sus pagos, la expansión de créditos alternativos —como los otorgados por billeteras virtuales y entidades no bancarias— redefine los riesgos del sistema financiero y profundiza la fragilidad de los ingresos familiares

Según un informe del BCRA, en diciembre, el ratio de irregularidad alcanzó el 5,5%, consolidando una tendencia de subas mensuales consecutivas a lo largo del año. El deterioro fue más pronunciado en los hogares que en las empresas, con un impacto directo en el consumo y señales incipientes de tensión en el financiamiento corporativo.

Familias en rojo: consumo y tarjetas, los focos más críticos

En el segmento de hogares, la morosidad total escaló hasta el 9,3% en diciembre, el nivel más alto de la serie. El dato implica un salto mensual de medio punto y un aumento interanual de 6,7 puntos porcentuales.

Los préstamos personales registran la mayor presión, con un 12% de mora en diciembre de 2025, casi cuatro veces más que el año anterior, mientras que las tarjetas de crédito también muestran una suba preocupante, con atrasos que superan el 9%.

En los créditos con garantía real el escenario fue menos severo, aunque también mostró una tendencia ascendente. Los hipotecarios marcaron 1,2% de irregularidad frente al 1% de diciembre anterior, mientras que los prendarios subieron a 5,8%.

El mayor deterioro se observó en los préstamos ajustados por UVA: la mora alcanzó 7,5% tras incrementarse 4,7 puntos porcentuales en doce meses, reflejando mayores dificultades en esquemas indexados.

Estos números reflejan que, para muchas familias, el crédito que alguna vez fue una herramienta de consumo se ha convertido en una carga difícil de sostener, especialmente en un contexto de salarios que no crecen al mismo ritmo que las cuotas y las tasas.

Inflación, salarios y el peso creciente de las cuotas

Según analistas, la desaceleración de la inflación y de los aumentos nominales redujo el efecto de “licuación” de las cuotas, haciendo que representen una proporción mayor de los ingresos que la prevista al momento de tomar el crédito.

En los préstamos a tasa variable y en los ajustados por UVA, la situación se agrava por la divergencia entre salario real y tasa real. Desde julio de 2024, la tasa de interés real mensual supera de manera sostenida la variación del salario real, generando una brecha acumulada que presiona sobre la capacidad de pago.

Ante este escenario, las entidades financieras endurecieron condiciones, ajustaron límites en tarjetas y reforzaron criterios de aprobación para contener el riesgo creciente en sus carteras.

Empresas: menor mora, pero tensiones visibles

En el segmento corporativo, la mora subió 1,8 puntos porcentuales en el año y cerró diciembre en 2,5%. Si bien el nivel es considerablemente inferior al de los hogares, el aumento coincidió con un mayor rechazo de cheques por falta de fondos, señal de tensiones de liquidez.

El Informe sobre bancos del BCRA señaló que el incremento mensual de 0,2 puntos porcentuales se explicó principalmente por empresas vinculadas al comercio y la producción primaria.

Por líneas de crédito:

  • Hipotecarios corporativos: 3,9% de mora en diciembre, por debajo del pico previo y también inferior al nivel de un año atrás.
  • Prendarios: 3,6% de irregularidad, con un aumento interanual de 2,6 puntos.
  • Adelantos bancarios: la mora se triplicó en doce meses hasta 2,4%.
  • Descuento de documentos: cuadruplicó su irregularidad anual y cerró en 2%.

Billeteras virtuales: crédito alternativo con nuevo peso en el ingreso

En paralelo al deterioro del crédito tradicional, los préstamos otorgados por billeteras virtuales y otras entidades no bancarias han ganado protagonismo, absorbiendo una parte creciente de los ingresos familiares. Un informe de mercado señala que el endeudamiento de los hogares con ese segmento —comprendido en gran parte por fintechs— ronda un 34% de la masa salarial mensual, muy por encima de lo observado hace un año.

Sumado a esto, la morosidad de las carteras no bancarias se ubicó en 22,8%, es decir, más de cuatro veces la irregularidad del crédito total del sistema financiero formal.

Este fenómeno tiene dos caras: por un lado, los créditos por billeteras tienden a ofrecer requisitos más flexibles y acceso más fácil que los bancos tradicionales; por el otro, su mayor costo financiero y menor estructura de evaluación de riesgo elevan la probabilidad de incumplimiento, poniendo en riesgo tanto a los hogares como a las propias plataformas.

Lo que emerge de esta radiografía es que tenemos actualmente un sistema crediticio en tensión con familias que no sólo se endeudan más, sino que tardan más en pagar. Las herramientas de financiación alternativas que tienen disponibles, si bien amplían el acceso, también elevan la probabilidad de incumplimiento cuando no van acompañados de mayores protecciones para el deudor.

En este contexto, el desafío para las autoridades y el sector financiero será articular políticas que equilibren la inclusión crediticia con la sostenibilidad del pago, evitando que la expansión del crédito se transforme en una crisis de cobros que afecte la estabilidad económica general.

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