La fintech española cerrará su operativa para particulares el 13 de abril y deja atrás su etapa como neobanco tras casi una década en el mercado.

El cierre de Bnext como banco digital marca el final de una de las primeras fintech españolas que aspiraron a competir con la banca tradicional desde un modelo completamente móvil. La compañía ha comunicado que dejará de operar para clientes particulares el próximo 13 de abril, aunque continuará activa como empresa con un nuevo enfoque orientado a servicios de infraestructura financiera para terceros.
Fundada en 2016, Bnext nació con el objetivo de ofrecer una alternativa digital a la banca tradicional, especialmente atractiva para jóvenes y viajeros. Durante sus primeros años, logró posicionarse como una de las fintech más visibles del ecosistema español, en un contexto de auge del neobanking y transformación digital del sector financiero.
Del neobanco al repliegue del mercado retail
La propuesta inicial de Bnext se apoyaba en una tarjeta prepago Mastercard gestionada desde una aplicación móvil. Permitía realizar pagos en el extranjero y retirar efectivo con comisiones más competitivas que las de muchos bancos tradicionales. Así, se convirtió en una opción recurrente como tarjeta secundaria para viajes internacionales.
Sin embargo, con el paso del tiempo el mercado evolucionó con rapidez. Competidores como Revolut o N26 ampliaron su catálogo de servicios, incorporando cuentas con IBAN propio, operativa multimoneda y planes premium con mayores ventajas. En cambio, Bnext mantuvo un modelo más limitado, centrado en la tarjeta y con restricciones en retiradas y operativa. Esta diferencia de escala y servicios fue reduciendo su competitividad.
Además, a diferencia de varios neobancos paneuropeos, la compañía no contaba con licencia bancaria propia. Operaba como entidad de dinero electrónico apoyándose en proveedores externos, lo que condicionaba su margen de actuación en un entorno regulatorio cada vez más exigente.
Qué ocurrirá con los clientes tras el cierre de Bnext
La empresa ha confirmado que los usuarios podrán operar con normalidad hasta el 12 de abril. A partir del día 13, las cuentas dejarán de estar operativas y se producirá el cierre definitivo del servicio para particulares.
En relación con los fondos, el dinero no retirado se transferirá a una cuenta de saldos abandonados, donde quedará protegido conforme a la normativa vigente y podrá reclamarse durante un plazo de hasta 20 años. No obstante, la recomendación es retirar o transferir los saldos antes de la fecha límite y descargar la información relevante de movimientos.
La decisión, según la comunicación de la compañía, responde a un entorno de mercado y regulatorio que habría hecho insostenible su modelo de negocio dirigido al consumidor final. El sector fintech, en paralelo, ha vivido un proceso de consolidación, con mayores exigencias de capital y cumplimiento normativo, así como una competencia creciente por parte de actores internacionales con mayor capacidad financiera.
Nuevo enfoque B2B: infraestructura financiera para empresas
Lejos de desaparecer, Bnext inicia ahora una nueva etapa centrada en ofrecer servicios de infraestructura financiera a otras compañías. Este modelo B2B incluye soluciones tecnológicas y de back-end para fintech y empresas que necesiten integrar servicios financieros en sus plataformas.
Este giro estratégico confirma una tendencia que comienza a observarse en el ecosistema: algunas fintech optan por abandonar el negocio minorista para convertirse en proveedores tecnológicos especializados. Para miles de usuarios, sin embargo, el cierre supone la desaparición de una de las marcas pioneras que prometieron cambiar la relación con el dinero en España.
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