El Banco Central actualizó su régimen sancionatorio y amplió los casos en los que puede multar a bancos y fintech. El foco está en fallas operativas, seguridad y funcionamiento del sistema de pagos. La medida eleva la presión sobre el ecosistema y busca reducir errores que afectan a los usuarios.

El Banco Central de la República Argentina avanzó en una actualización de su régimen sancionatorio mediante la Comunicación A 8411, ampliando el alcance de los incumplimientos punibles y reforzando la supervisión sobre el sistema financiero, con especial foco en los pagos digitales.
La medida no introduce nuevas reglas operativas, pero redefine el marco punitivo vigente. A partir de ahora, se detallan más situaciones específicas que pueden derivar en sanciones, lo que implica un cambio hacia un esquema más estricto y granular en la evaluación de incumplimientos.
Mayor presión sobre el sistema de pagos
Uno de los principales ejes de la normativa es el Sistema Nacional de Pagos. El regulador busca asegurar el correcto funcionamiento de transferencias, billeteras digitales y redes de pago, estableciendo sanciones más claras ante problemas como demoras, caídas de sistemas o fallas en la interoperabilidad.
Asimismo, se refuerzan aspectos clave como la correcta aplicación de límites operativos, la validación del consentimiento del usuario y la disponibilidad de los servicios. En este contexto, incidencias que anteriormente podían considerarse operativas pasan a tener implicancias regulatorias directas.
El mensaje del regulador apunta a elevar el estándar: el funcionamiento de los pagos digitales se consolida como un eje crítico de supervisión.
Fintech y bancos bajo un mismo marco
La actualización también amplía explícitamente el alcance del régimen a fintech y proveedores de servicios de pago (PSP), en línea con el proceso de equiparación regulatoria con las entidades bancarias tradicionales.
Esto implica que no solo las compañías quedan sujetas a sanciones, sino también sus directivos, quienes pueden enfrentar responsabilidades ante incumplimientos.
Además, el BCRA extiende la supervisión a actores clave de la infraestructura financiera, como redes de pago y cámaras compensadoras, consideradas fundamentales para la estabilidad del sistema.
Seguridad y controles en el centro
La normativa pone un énfasis especial en la seguridad y los controles internos. Fallas en la prevención de fraudes, debilidades tecnológicas o deficiencias en la gestión de riesgos adquieren mayor relevancia a la hora de determinar sanciones.
Con esta actualización, el Banco Central busca elevar los estándares operativos del sistema financiero y reducir el impacto de errores en un entorno cada vez más digitalizado.
El nuevo marco configura un escenario más exigente, donde no solo se evalúa el cumplimiento normativo, sino también la calidad y robustez de los procesos. Para bancos y fintech, el desafío estará en adaptar sus estructuras operativas y tecnológicas a este nuevo nivel de exigencia.
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