La sociedad analizará qué parte traspasa a la nueva inmobiliaria pública

Sareb paralizará en las próximas semanas su actividad de comercialización de viviendas, lo que supondrá la desaparición del mercado de una gran cantidad de pisos asequibles. Con un precio medio de 90.000 euros, los inmuebles de Sareb han sido una opción accesible para muchos compradores en toda España. En 2023, la sociedad vendió 10.500 viviendas a través de Hipoges y Anticipa/Aliseda, cuyos contratos expiran en agosto.
Este parón se enmarca en el plan del Gobierno de Pedro Sánchez de destinar parte de los activos de Sareb al alquiler social, integrándolos en la nueva empresa pública de vivienda. El Consejo de Administración de Sareb se reunirá en los próximos días para aprobar esta medida y definir qué propiedades se transferirán. No toda la cartera será traspasada, ya que algunos activos no encajan en la estrategia de alquiler social.
A pesar de esta reorientación, Sareb necesita mantener ingresos mínimos para su funcionamiento hasta su liquidación en noviembre de 2027. La sociedad seguirá gestionando los activos antes de su traspaso a la nueva entidad pública.
Golpe a los servicers
El freno en la venta de activos residenciales afectará no solo a Sareb, sino también a los servicers encargados de su comercialización. En abril de 2022, la gestión de una cartera de 25.300 millones de euros fue adjudicada a Hipoges y Anticipa-Aliseda. Hipoges maneja 13.906 millones, incluyendo préstamos impagados y activos inmobiliarios, mientras que Aliseda-Anticipa gestiona 11.379 millones.
El contrato con estos servicers vence en agosto, asegurándoles ingresos por comisiones hasta entonces. Sin embargo, la reducción de la actividad comercial residencial plantea incertidumbre sobre su continuidad más allá de 2027, obligando a renegociar los términos de cualquier posible extensión del mandato.
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