Vicenç Hernández: “El mayor error del mercado puede ser confundir estabilidad macro con ausencia de estrés financiero”

El economista y doctor en Psicología Económica analiza cómo los sesgos del inversor, la percepción del riesgo y el nuevo entorno de tipos de interés están influyendo en el mercado de deuda y real estate.

El mercado de deuda y real estate atraviesa un proceso de reajuste tras el cambio de ciclo monetario. El nuevo entorno de tipos de interés más altos ha transformado el marco en el que inversores y gestores toman decisiones, obligando a revisar supuestos que durante años parecían consolidados.

Para Vicenç Hernández, economista y doctor en Psicología Económica, los movimientos del mercado no pueden explicarse únicamente mediante modelos financieros. Los sesgos colectivos, la percepción del riesgo y la narrativa dominante influyen de forma decisiva en la formación de precios y en las decisiones de inversión.

En esta entrevista con Open Hub News, Hernández analiza cómo el nuevo contexto financiero está condicionando al inversor, qué papel está jugando la inteligencia artificial en los procesos de decisión y cuáles pueden ser los errores colectivos más relevantes en los mercados de deuda y activos inmobiliarios en los próximos años.

En alguno de tus recientes escritos señalas que los grandes errores económicos no nacen de fallos técnicos, sino de sesgos colectivos. En el actual entorno de tipos más altos, ¿qué sesgos crees que pueden estar condicionando hoy al inversor?

En un entorno de tipos más altos, veo tres sesgos dominantes; por un lado anclaje a precios y rentabilidades del ciclo de dinero barato. En segundo lugar una extrapolación (creer que el “carry” seguirá pagando igual sin revisar la calidad), y por último un sesgo de confirmación, que selecciona datos para justificar que “lo peor ya pasó”. El riesgo es confundir normalización con vuelta al pasado y subestimar la prima por duración y liquidez.

Durante años el mercado operó en un contexto de liquidez abundante y coste de capital reducido. ¿Crees que el sector ha adaptado realmente su mentalidad al nuevo ciclo o seguimos viendo inercias del pasado?

La adaptación es parcial. Se habla de una cierta disciplina, pero aún se observa inercia de coste de capital antiguo con estructuras demasiado apalancadas, planes de negocio que dependen de compresión de yields y refinanciación fácil, y valoraciones que descuentan escenarios benignos. El mercado está en transición; más selectivo en discurso, pero todavía complaciente en precio cuando la competencia aprieta. Cambiar la mentalidad cuesta más que subir tipos.

Has defendido que la racionalidad pura es una ilusión y que las decisiones económicas están profundamente condicionadas por el contexto. En crédito alternativo, donde el pricing depende de expectativas futuras, ¿qué pesa más hoy, el modelo financiero o la percepción del riesgo?

En crédito alternativo pesa más la percepción del riesgo que el modelo, porque el precio hoy es un referéndum sobre la incertidumbre; liquidez, recobros, duración y correlación. El modelo ordena la realidad pero la percepción decide el descuento. Con tipos altos, pequeñas dudas sobre covenants o garantías se convierten en grandes ajustes de spread. El buen inversor combina modelo robusto y “olfato” basado en experiencia.

También has escrito sobre el papel de la inteligencia artificial en la toma de decisiones económicas. En crédito y valoración de activos, ¿la tecnología está ayudando a reducir sesgos o puede estar amplificándolos?

La tecnología reduce sesgos cuando mejora el dato, disciplina el proceso y audita decisiones. Pero por otro lado puede amplificarlos si automatiza supuestos erróneos; datos sesgados, “overfitting” a un ciclo ya muerto o modelos que confunden correlación con causalidad. En crédito y valoración, la IA es útil para detectar señales tempranas pero peligrosa si se usa como autoridad o verdad absoluta. Entender la IA como un medio y no un fin es clave para no caer en sesgos adicionales.

En entornos de incertidumbre, las emociones suelen intensificarse. ¿Detectas hoy más miedo a equivocarse o más presión por no quedarse fuera de oportunidades?

Hoy conviven ambos impulsos, pero domina la presión por no quedarse fuera de oportunidades de rentabilidad. El miedo a equivocarse existe, pero se gestiona con comités y seguimiento. El problema es el FOMO; entrar por ventana de oportunidad sin exigir prima suficiente por iliquidez y ejecución. En tipos altos, el error no es perderse una operación sino pagar como si el riesgo fuese el de hace 5 años.

En el mercado de NPL, donde comprador y vendedor pueden tener visiones muy distintas sobre el valor de una cartera, ¿estamos ante un proceso racional de ajuste o ante una fase dominada por expectativas y narrativa?

Hay ajuste racional, sí, pero la fase está muy condicionada por narrativa. El vendedor ancla a valor libro o a transacciones pasadas, mientras que el comprador exige descuento por financiación, tiempos judiciales y volatilidad de recobros. Entre medias, expectativas sobre tipos, empleo y vivienda van condicionando la negociación. La racionalidad aparece cuando el “bid-ask” se cierra por necesidad, ya sea por capital regulatorio, deadlines, o presión de liquidez. Hasta entonces, manda el relato.

En real estate y servicing inmobiliario, el aumento del coste financiero ha tensionado valoraciones. Desde la psicología económica, ¿cómo influye la confianza en la fijación de precios en activos inmobiliarios?

La confianza actúa como multiplicador de liquidez. En inmobiliario, cuando la confianza cae, suben las tasas de descuento y se ensancha la horquilla, por lo que tenemos menos comparables y más exigencia de margen de seguridad. Cuando la confianza sube, el mercado tolera ciertas incertidumbres y estrecha yields. Con coste financiero alto, la psicología pesa más ya que un punto de rentabilidad no es solo matemáticas; es confianza en financiación, demanda y capacidad de vender.

Has insistido en que el liderazgo del futuro deberá combinar precisión analítica e intuición psicológica. En la gestión de carteras de deuda y activos inmobiliarios, ¿qué tipo de liderazgo se necesita hoy?

Se necesita un liderazgo anti frágil que genere precisión analítica en cash flows, covenants y sensibilidad a tipos, pero a la vez, lectura psicológica del mercado (liquidez, incentivos, fatiga del vendedor, presión del comprador). También se requiere liderazgo de proceso poniendo el foco en la gobernanza y capacidad de decir no. En deuda y real estate, ganar hoy es ejecutar bien, gestionar riesgos de cola y evitar la soberbia de modelo. Humildad cuantitativa y firmeza estratégica.

Si miramos los próximos 24 meses, ¿dónde puede producirse el mayor error colectivo en mercados de deuda y activos inmobiliarios?

El mayor error colectivo puede ser subestimar la duración de la política monetaria y sobreestimar la velocidad de normalización de spreads y tasas de capitalización. Eso llevaría a pagar por activos ilíquidos como si el refinanciamiento estuviera garantizado. Otro riesgo será creer que la morosidad ya está descontada en el precio y obviar efectos retardados (vencimientos, covenants, alquileres). En 24 meses, el fallo más grave será confundir estabilidad macro con ausencia de estrés financiero.

En un contexto en el que los mercados intentan adaptarse a un nuevo equilibrio financiero, Hernández insiste en que comprender los factores psicológicos detrás de las decisiones económicas será cada vez más relevante para interpretar correctamente el comportamiento del mercado.

Para el economista, la combinación entre análisis cuantitativo riguroso y comprensión del comportamiento colectivo es una de las claves para navegar un ciclo en el que la liquidez ya no actúa como amortiguador automático del riesgo.

Sigue toda la información de Open Hub News en Linkedin o en nuestra newsletter.

Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *