La circulación global de los tokens y la fragmentación de las reservas complican la vigilancia. En Europa, la EBA ya propone reforzar MiCA ante los esquemas con varios emisores.

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) advierte de que la supervisión de las stablecoins globales exige una visión transfronteriza. Su informe, publicado el 12 de octubre, examina cómo las actividades repartidas entre entidades, países y autoridades pueden dificultar la detección de vulnerabilidades.
El FSB es el organismo internacional que coordina el trabajo de autoridades financieras nacionales y organismos encargados de establecer estándares para preservar la estabilidad financiera. Sus recomendaciones orientan las políticas regulatorias y supervisoras de los países y tienen carácter no vinculante.
En las stablecoins, el problema aparece cuando los tokens circulan las 24 horas, mientras sus reservas y reembolsos dependen de mercados locales. En esquemas con varios emisores, las solicitudes de devolución pueden concentrarse en una entidad y exigir movimientos internacionales de reservas bajo presión.
Los datos que faltan para la supervisión de las stablecoins
El FSB identifica dificultades para atribuir operaciones a países y usos concretos. También señala información disponible que permanece sin divulgar y métodos privados que reducen la comparabilidad. Propone seguir la distribución geográfica de tenencias, reembolsos y reservas, junto con la liquidez del mercado secundario.
En la Unión Europea, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ya ha desarrollado directrices para cubrir brechas de información. Estas incluyen plantillas comunes y mecanismos para que los emisores obtengan datos de los proveedores de servicios de criptoactivos. El objetivo es ofrecer información comparable a las autoridades y apoyar la evaluación de la importancia de los tokens.
La lectura conjunta de ambos trabajos apunta a una exigencia práctica: conectar los datos de circulación con las entidades responsables y los activos que respaldan los tokens.
MiCA y el riesgo de los esquemas con varios emisores
El debate europeo tiene un antecedente reciente. El 24 de septiembre, la EBA pidió reforzar el Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos (MiCA) frente a los esquemas con varios emisores que incluyen entidades de terceros países. Considera que presentan riesgos significativos o muy significativos y recomienda estudiar cambios regulatorios para mitigarlos. También plantea revisar las obligaciones de información de emisores y proveedores.
Las reservas constituyen otro punto de conexión con las finanzas tradicionales. Un análisis del Banco Central Europeo (BCE) publicado en abril explica que los depósitos bancarios exigidos a determinados emisores pueden actuar como colchón de liquidez. A la vez, una retirada masiva para atender reembolsos podría transmitir tensión al sistema bancario.
La coordinación en España y Portugal
En España, el Banco de España supervisa las obligaciones de los emisores de fichas referenciadas a activos y de dinero electrónico. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es la autoridad competente general para MiCA, con ese reparto específico de funciones.
Portugal también distribuye competencias entre el Banco de Portugal y la Comissão do Mercado de Valores Mobiliários (CMVM). La Ley 69/2025 asigna al banco central la supervisión de los títulos relativos a ambos tipos de tokens y establece mecanismos de cooperación e intercambio de información entre autoridades.
Para el mercado ibérico, estos marcos ofrecen una base institucional para la supervisión de las stablecoins. Su eficacia ante estructuras internacionales dependerá también de que la información permita seguir conjuntamente la circulación, las reservas y las obligaciones de reembolso.
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