El efectivo en la zona del euro es aceptado por el 92% de las empresas con puntos de venta físicos en 2026, frente al 90% en 2024. Al mismo tiempo, la aceptación de pagos móviles ha aumentado 32 puntos porcentuales en dos años.

El efectivo mantiene en 2026 la mayor aceptación entre las empresas con puntos de venta físicos de la zona del euro, pero el principal cambio en los medios de pago se produce en el canal móvil. El 92% de las compañías acepta efectivo, frente al 88% que admite tarjetas y el 68% que permite pagos mediante dispositivos móviles, según la última encuesta del Banco Central Europeo (BCE).
La comparación con 2024 muestra dos movimientos simultáneos. La aceptación del efectivo ha pasado del 90% al 92%, lo que interrumpe el descenso observado durante la pandemia y los años posteriores. En paralelo, los pagos móviles han avanzado del 36% al 68%, un incremento de 32 puntos porcentuales en solo dos años.
Las tarjetas, por su parte, mantienen una presencia prácticamente estable: su aceptación ha pasado del 87% en 2024 al 88% en 2026.
Los resultados proceden de una encuesta realizada a 8.205 empresas de los 21 países de la zona del euro entre febrero y abril de 2026. El estudio comprende compañías del comercio minorista, restaurantes y cafeterías, hoteles y actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento.
Una de cada cuatro empresas toma medidas para favorecer los pagos digitales
El avance en la aceptación de los pagos móviles coincide con cambios en la infraestructura y las políticas de cobro de parte de las empresas.
El 25% de las compañías de la zona del euro afirma haber aplicado durante el último año alguna medida destinada a fomentar los pagos digitales o reducir los pagos en efectivo.
Entre las empresas que adoptaron este tipo de iniciativas, el 37% señala la adquisición de cajas que permiten pagos sin efectivo o la reducción del número de cajas que admiten efectivo. Otro 30% menciona actividades de promoción de los pagos sin efectivo.
La automatización también está modificando los puntos de venta. El 13% de las empresas que aceptan efectivo dispone de terminales de autopago y, dentro de ese grupo, el 52% permite utilizar efectivo en al menos parte de esos terminales.
El informe aporta además otros indicadores sobre la automatización del manejo del dinero físico. Entre las empresas que aceptan efectivo, el 38% dispone de sistemas automatizados para gestionarlo en el punto de pago y el 37% utiliza cajas fuertes inteligentes.
El efectivo conserva una elevada aceptación y las empresas prevén mantenerlo
La expansión de los medios digitales no se traduce, según los resultados de la encuesta, en una retirada generalizada del efectivo de los establecimientos físicos.
El 92% de las empresas que actualmente aceptan efectivo considera que continuará haciéndolo durante los próximos cinco años. Un 6% prevé dejar de aceptarlo y otro 2% no sabe si seguirá admitiéndolo.
La aceptación varía, no obstante, entre países y sectores. Entre las pequeñas y medianas empresas, Grecia e Italia registran las tasas más elevadas, con un 99% en ambos casos. Bélgica se sitúa en el 81% y Chipre en el 76%.
Por actividades, el 93% de las pymes del comercio minorista, restaurantes y hoteles acepta efectivo. La proporción desciende al 84% en las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento.
Entre las empresas que no admiten efectivo, el 36% señala como motivo que sus clientes no lo utilizan suficientemente. Otro 35% apunta a las dificultades o inconvenientes relacionados con depositar o retirar dinero, frente al 22% que citaba esta razón en 2024.
Las preferencias del cliente pesan en la elección de los medios de pago
La preferencia de los consumidores aparece como el criterio más citado por las empresas para decidir qué formas de pago aceptar. Un 26% la identifica como el factor principal, por delante de la seguridad, con un 22%, y la facilidad de manejo, con un 15%.
Las preferencias de las propias empresas presentan un escenario más repartido. Una de cada tres no muestra preferencia por un medio concreto para recibir pagos en establecimientos físicos. El 24% prefiere las tarjetas de débito, el 21% el efectivo y el 14% las tarjetas de crédito.
Las diferencias también aparecen en la contratación de tarjetas de crédito. El 84% del segmento affluent dispone de este producto, frente al 58,8% de la media nacional recogida en el informe.
El BCE también preguntó a las compañías que admiten tanto efectivo como medios digitales por las características de ambos sistemas. En términos netos, las empresas consideran el efectivo especialmente favorable frente a los pagos digitales en privacidad y fiabilidad. El estudio no identifica ninguna de las categorías analizadas en la que las compañías perciban los pagos digitales como claramente mejores que el efectivo.
El dinero físico presenta, a su vez, dificultades operativas. El riesgo de cometer errores al devolver el cambio es la preocupación más citada, por el 32% de las empresas que aceptan efectivo, seguida de la seguridad, con un 29%, y el riesgo de fraude interno, con un 20%.
Los resultados dibujan así un mercado en el que aumenta la variedad de opciones disponibles en los establecimientos: el efectivo recupera ligeramente aceptación y continúa presente en más de nueve de cada diez empresas, mientras el pago móvil amplía con rapidez su presencia en los puntos de venta.
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