El acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas de los hogares españoles. Según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad elaborado por UCI, el 36,8% de los españoles tiene intención de comprar una vivienda, pero nueve de cada diez consideran que hoy resulta más difícil hacerlo que para la generación de sus padres.

La demanda de vivienda mantiene su fortaleza en España, pero el acceso continúa complicándose para una parte importante de la población. Según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad elaborado por UCI, el 36,8% de los españoles tiene intención de comprar una vivienda, el porcentaje más alto registrado por el estudio desde su primera edición. Sin embargo, casi nueve de cada diez ciudadanos consideran que hoy resulta más difícil adquirir una vivienda que para la generación de sus padres.
La combinación de precios elevados, mayores exigencias de ahorro previo y una creciente dependencia de la financiación hipotecaria está modificando la relación de los hogares con la vivienda. El informe, elaborado por la entidad especializada en financiación sostenible UCI, ofrece una radiografía de cómo evolucionan las expectativas, preocupaciones y decisiones de los compradores en un mercado residencial sometido a una fuerte presión sobre la asequibilidad.
El acceso a la vivienda se percibe cada vez más difícil
El estudio refleja que el interés por adquirir una vivienda continúa creciendo. La intención de compra alcanza el 36,8%, frente al 32,5% registrado un año antes, impulsada especialmente por los menores de 35 años.
Sin embargo, esta voluntad de compra convive con una percepción claramente negativa sobre las posibilidades reales de acceso al mercado. El 72% de los encuestados afirma que comprar una vivienda es hoy mucho más difícil que para la generación de sus padres y otro 18% considera que es algo más difícil. En conjunto, cerca del 90% percibe un deterioro de las condiciones de acceso respecto a décadas anteriores.
La percepción es especialmente intensa entre los jóvenes. Entre los miembros de la Generación Z, más de ocho de cada diez consideran que acceder a una vivienda resulta hoy mucho más complicado que para sus progenitores.
Comprar vivienda exige cada vez más capacidad financiera
La presión sobre los compradores también se refleja en el presupuesto necesario para acceder a una vivienda. En 2026, los potenciales compradores declaran estar dispuestos a destinar una media de 206.257 euros a la adquisición de una vivienda, frente a los 174.641 euros registrados en 2024. En apenas dos años, el esfuerzo económico asumido ha aumentado más de un 18%.
Pese a este incremento, el estudio apunta a que muchos compradores están ajustando sus expectativas. Mientras aumenta el presupuesto disponible, empieza a observarse una mayor demanda de viviendas con menos dormitorios y superficies más contenidas, una adaptación a un mercado caracterizado por el encarecimiento de los inmuebles.
No sorprende, por tanto, que el precio continúe siendo la principal preocupación de quienes buscan vivienda. El 74% identifica el coste de los inmuebles como su mayor inquietud, mientras que más de la mitad teme no poder afrontar la compra con su nivel actual de ingresos.
La hipoteca sigue siendo la principal puerta de entrada al mercado
La financiación continúa desempeñando un papel central en el acceso a la vivienda. El 68% de las operaciones de compra se apoya en un préstamo hipotecario y este instrumento representa, de media, el 55% del importe total utilizado para adquirir una vivienda.
Al mismo tiempo, el acceso al crédito sigue percibiéndose como un proceso complejo. Aunque siete de cada diez compradores afirman conocer los requisitos necesarios para solicitar una hipoteca, el 69% considera difícil contratarla.
El informe muestra además una clara preferencia por la estabilidad financiera. Las hipotecas a tipo fijo continúan siendo la opción favorita para la mayoría de los compradores, especialmente entre los más jóvenes, mientras que el tipo de interés y la cuota mensual siguen siendo los principales criterios a la hora de elegir financiación.
La vivienda ya influye en decisiones personales y en las prioridades del hogar
Las dificultades de acceso a la vivienda no solo tienen consecuencias económicas. El Observatorio señala que cerca de dos de cada tres encuestados han retrasado alguna decisión importante de su vida por motivos relacionados con la vivienda. Entre las más frecuentes aparecen la emancipación y la decisión de tener hijos.
La situación resulta especialmente visible entre los menores de 35 años, donde más de la mitad reconoce haber retrasado su independencia residencial debido a las dificultades para acceder a una vivienda.
Junto a estas barreras, el estudio identifica cambios en las prioridades de los compradores. La sostenibilidad y la eficiencia energética empiezan a ganar peso en los procesos de decisión, aunque todavía por detrás de factores como el precio, la ubicación o el tamaño de la vivienda. En paralelo, la rehabilitación energética emerge como uno de los grandes desafíos para un parque residencial envejecido y cada vez más condicionado por los objetivos europeos de eficiencia energética.
Las conclusiones del IV Observatorio UCI apuntan a un mercado donde la voluntad de compra sigue siendo elevada, pero donde el ahorro, la financiación y la asequibilidad se han convertido en factores determinantes para materializar esa intención. Una realidad que afecta no solo al sector residencial, sino también a las decisiones financieras y personales de millones de hogares españoles.
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